¿Hasta cuándo los incendios forestales?

Hace apenas un mes, iniciada la campaña de verano, desde FeSP-UGT advertíamos la delicada situación que se vislumbraba para la integridad de nuestros bosques. Desgraciadamente hemos podido comprobar que también para la vida de los compañeros que han tenido que luchar contra la voracidad del fuego.  Vaya por delante nuestro más sentido y también indignado pésame a las familias y compañeros de los bomberos fallecidos en acto de servicio.

Hay que destacar la creciente demanda de los colectivos de brigadistas forestales que exigen con justicia una clasificación profesional acorde al trabajo que desarrollan. Una clasificación que los encuadre profesionalmente como bomberos y que fotografía la realidad de este colectivo especialmente en Galicia, donde el empecinamiento de las administraciones los sitúa en la cota más alta de voluntariedad y de privatizaciones de servicios.

Parece que nuestros políticos, al margen del color o condición, todavía no han entendido o querido comprender que los incendios se apagan en invierno, que la política de inversión en  la extinción, sobre todo en equipos y herramientas, no es suficiente, que no se trata solo de dinero, sino de sensibilidad y de cambio de filosofía. Hay que apostar por una política eficaz de prevención que evite que un conato se convierta en un gran incendio forestal de difícil control, implementando medidas  políticas de índole medioambiental que incidan en la eliminación del riesgo de manera natural y coordinada.

Las administraciones no han querido entender la perentoria situación que los bomberos, con su heterogeneidad de servicios, funciones, denominaciones, plantillas insuficientes, falta de un estatuto nacional que nos homogeneice y sobre todo con una tendencia privatizadora cuyas consecuencias son difíciles de evaluar.

Ya es hora que nuestros políticos y responsables de la actual situación dejen de actuar movidos por impulsos y que solo reaccionen (de manera también insificiente) a grandes desgracias personales y medioambientales en lugar de movidos por la reflexión, por un dimensionamiento del problema, por la planificación, por una solución multidisciplinar que exige la coordinación de diferentes organismos y agentes, por una homogeneización y estandarización de los agentes que intervienen y sobre todo abordarlo desde los servicios públicos considerados esenciales.

FeSP-UGT propone un gran acuerdo nacional  para todas las partes afectadas que trabajen en esa línea de racionalización y planificación.

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