Es necesario aumentar la protección de trabajadores y ciudadanos contra el tabaco.

En el quinto aniversario de la entrada en vigor de la ley antitabaco, la Unión General de Trabajadores quiere señalar la importancia que esta ley ha tenido  para la salud pública en general y para la seguridad y salud de todas las trabajadoras y trabajadores, especialmente en los sectores de la hostelería, juego y ocio. El sindicato resalta la reducción de enfermedades relacionadas con el tabaquismo como uno de los beneficios de la disminución drástica en la exposición al humo ambiental de tabaco, pero subraya la necesidad de abordar una Estrategia para el abandono progresivo del tabaco con programas y planes nacionales de salud y educación, así como el acceso gratuito y universal a las terapias con tratamiento médico. Considera además que debería regularse el uso de los cigarros electrónicos que, en muchos casos están siendo sustitutivos del cigarrillo de tabaco, sin conocer con certeza sus efectos sobre la salud.

El 2 de enero de 2011 entró en vigor la Ley 42/2010 de 30 de diciembre de 2010, más conocida como ley antitabaco, que extendió la prohibición de fumar en cualquier tipo de espacio de uso colectivo y locales abiertos al público que no estén al aire libre.

Con motivo del quinto aniversario de su entrada en vigor, UGT valora la importancia que esta Ley ha tenido para la salud pública en general y para la seguridad y salud de todas las trabajadoras y trabajadores, especialmente en los sectores de la hostelería, juego y ocio. Es imprescindible proteger a los trabajadores contra sustancias químicas que causan cáncer y otras enfermedades y, en este sentido, conviene recordar que el humo de tabaco contiene alrededor de 4.000 productos químicos, de los cuales se sabe que al menos 250 son nocivos, y más de 50 causan cáncer.

Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), la epidemia mundial de tabaquismo mata cada año a casi 6 millones de personas, de las cuales más de 600.000 son no fumadores que mueren por respirar humo ajeno. A estos datos escalofriantes hay que sumar los aportados en un reciente informe por la OMS en el que indica que el tabaco causó 100 millones de muertes en el siglo pasado, comparándolo con las víctimas mortales de las dos guerras mundiales. Además indica que de no poner solución podría causar 1000 millones de muertes en el siglo XXI en todo el mundo. Desgraciadamente el tabaco sigue siendo una sustancia consumida a nivel mundial y lo que es más grave,  se siguen incorporando los niños y los jóvenes.

Es necesario abordar una Estrategia para el abandono progresivo del tabaco, con programas y planes nacionales de salud y educación, así como el acceso gratuito y universal para todos los ciudadanos y especialmente para los trabajadores a las terapias con tratamiento médico.

Si comparamos los datos de consumo de tabaco obtenidos en la Encuesta sobre drogas y alcohol en España en la población general EDADES 2013-2014 con respecto a EDADES 2011-2012, se puede observar que  el tabaco sigue siendo la segunda sustancia más consumida en España, que el 73,1% de la población lo ha probado alguna vez en la vida (frente al 71,7% de la encuesta anterior); el 40,7% ha fumado en el último año (frente al 40,2% del último estudio) y el 38,3% lo ha hecho alguna vez en los últimos 30 días (37,6% en 2011/12). Además es la sustancia que tiene la edad media de inicio de consumo más temprana situándose en los 16,4 años.

La problemática del consumo de tabaco en la población laboral es todavía mayor, puesto que se consume en un porcentaje del 44%, un 3,3% superior al de la población general. Por todo ello, UGT insiste en la necesidad de que se sigan desarrollando políticas para la mejora de la salud laboral de los trabajadores en los centros de trabajo y de la salud pública en general.

Para UGT sería necesario la regulación  del uso de los conocidos como cigarros electrónicos, que están en muchos siendo sustitutivos del cigarrillo de tabaco, desconociendo con certeza cuáles son sus efectos en la salud. De aquí nuestra oposición al borrador de proyecto de Real Decreto que prepara el Gobierno para trasponer la nueva directiva europea 2014/40 sobre fabricación, presentación y venta de tabaco y productos relacionados, que manifiesta que los cigarrillos electrónicos puedan adquirirse en farmacias y parafarmacias, ya que no está demostrado que ayuden a dejar de fumar, ni sus efectos en salud, y además su uso en espacios públicos debería estar sometido a la misma normativa que el tabaco tradicional.

La  Ley 42/2010 de 30 de diciembre de 2010 se ha convertido en referente en muchos países, por los beneficios que conlleva para la salud pública, uno de ellos es la reducción significativa de las urgencias por problemas asmáticos, disminuyendo los casos de enfermedad pulmonar obstructiva crónica (EPOC) y los infartos de miocardio.

Según el informe presentado a las Cortes Generales de evaluación del impacto sobre la salud pública de la Ley 42/2010 (http://www.msssi.gob.es/ciudadanos/proteccionSalud/tabaco/docs/Informe_Impacto_Salud_Ley_Tabaco.pdf) tomando como ejemplo los ingresos por infarto agudo de miocardio, si la progresión anual de las tasas de hospitalización no se hubiese reducido específicamente y hubiese continuado en 2011 como en el periodo 2006-2010 (media de diferencia anual: 2%) se habrían producido 734 ingresos más ese año sólo por esa enfermedad y un gasto adicional de 5.453.485 euros, sin tener en cuenta otros posibles costes sanitarios directos (consultas médicas, urgencias, pruebas y medicamentos), costes directos no sanitarios (desplazamientos), ni costes indirectos (laborales y otros).

La mejora de la salud y la reducción de enfermedades relacionadas con el tabaquismo ha sido uno de los beneficios de la disminución drástica en la exposición al humo ambiental de tabaco (HAT), implicando un descenso considerable del riesgo al que estaban expuestos clientes y trabajadores del sector de hostelería, restauración y ocio, así como de los ciudadanos en general. Existiendo unos niveles de contaminación medidos en bares, cafeterías y ocio nocturno antes del 2011, de entre 5 y 6 veces mayor que los actuales.

En España cada año fallecen aproximadamente 54.000 fumadores como consecuencia de las enfermedades asociadas al consumo de tabaco, fundamentalmente, enfermedades cardiovasculares, enfermedades respiratorias y enfermedades tumorales, es decir que el tabaco es una de las principales causas de mortalidad en España.

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