Visibilizar y defender los derechos LGTBI en el ámbito laboral

 El 15 de julio de 1954, Franco firma la modificación de dos artículos de la Ley de Vagos y Maleantes, para poder perseguir sin tapujos la homose­xualidad. Con la modificación del artículo 2 de la Ley se pasaba a perse­guir a los homosexuales, rufianes y proxenetas, con la pena de interna­miento en un establecimiento de trabajo o Colonia Agrícola, separados de los demás. Se les prohibía residir en un determinado lugar o territorio y se les obli­gaba a declarar su domicilio. Por primera vez en la historia se persigue la iden­tidad, no el acto sexual, y se castiga a los homosexuales por el hecho de serlo, prescindiendo de prueba alguna para hostigar a los sospechosos.

Los centros de trabajo o Colonias agrícolas no eran otra cosa que campos de concentración donde los presos eran recluidos entre uno y tres años en los que se les sometía “en condiciones inhumanas, trabajo hasta el agotamiento, palizas y otros castigos corporales y hambre. El recuerdo de la represión franquista nos muestra la realidad de la larga lucha de las personas LGTBI no solo por la conquista del derecho de ser, sino también por la conquista de libertad y el reconocimiento de su dignidad. Una lucha que se ha transformado en una gran marcha en todo el mundo, como muestra la celebración este año en Madrid, de El World Pride, la marcha por el Orgullo, en la que asistirán más de dos mi­llones de personas que llegan de todos los rincones del mundo. Un día para la celebración, pero también para la denuncia, porque aún en muchos países, se castiga con pena de muerte el hecho de ser gay, lesbiana, transexual o bisexual. En España, fue el 30 de junio cuando el Congreso daba luz verde a la reforma del Código Civil, incluyendo un párrafo al artículo 44 en el que se afirma que “El matrimonio tendrá los mismos requisitos y efectos cuando ambos contrayentes sean del mismo o de diferente sexo” En el año 2007, se aprueba la ley de identi­dad de género, que permite cambiar el género asignado al nacer sin necesidad de la cirugía de reasignación sexual y se ven reconocidos los derechos más bá­sicos para las personas transexuales. Sin embargo, a pesar del avance que esta legislación supone todavía hay mucho camino por recorrer. Desde FeSP UGT, estamos trabajando por la equiparación de derechos en los ámbitos laborales y sociales, haciendo efectivas las leyes. Tal y como afirma Eurian Leite, coordi­nador del Comité LGTBI de Interaméricas de la IPS. “Necesitamos una acción afirmativa en los sindicatos para luchar contra los prejuicios y la violencia en el lugar de trabajo y en la sociedad. Un sindicato más diverso es más eficaz, y fortalece el poder colectivo para defender los derechos sindicales y humanos”.

Conscientes de que la lucha por los Derechos y la Igualdad de trato de las per­sona LGTBI en los ámbitos de trabajo forma parte de nuestra lucha sindical des­de FeSP UGT vamos a seguir trabajando para el avance de los derechos LGTBI en las administraciones públicas, así como para incorporar medidas de acción positiva de inclusión/diversidad en la negociación colectiva.

Medidas como la incorporación de un protocolo de actuación ante casos de discriminación por orientación sexual e identidad de género, o excluir del cóm­puto de absentismo para el despido objetivo, complementos de productividad o evaluación de desempeño, las faltas de asistencia ocasionadas por consultas, trámites o incapacidad temporal relacionada con el proceso de transición de las personas trans. Son algunas de las acciones que debemos incluir en la ne­gociación colectiva, con el fin de visibilizar y defender los derechos LGTBI en el ámbito laboral.

Julio Lacuerda Castelló, Secretario General de FeSP-UGT

(Artículo incluído en el número 6 de La Karishina)

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