Badenes y ambulancias: dos circunstancias incompatibles

«Para un trasplantado, alguien con una rotura de tibia, un politraumatizado... cada paso por un resalto es un suplicio y cada vez que iba al hospital de Cruces, en un tramo de siete kilómetros, en Gordexola nos encontrábamos con diecinueve», advierte. «No todo vale por la Seguridad Vial. Entonces, para frenar la velocidad de los vehículos tendrían que poner badenes de cuarenta centímetros, pero eso sería jugar con la salud de los trabajadores de emergencias y de los pacientes». Son palabras de Mateo Lafragua, un enfermo renal vasco de 62 años. El verano pasado hizo pública su campaña y su estudio sobre la negativa repercusión que tienen los badenes para un paciente que está siendo trasladado en un vehículo sanitario o ambulancia.

¿Repercuten los resaltos en las emergencias? ¿Pueden llegar a poner en riesgo la vida del paciente trasladado de urgencia con un infarto? ¿En un politraumatismo pueden provocar desgarros internos? ¿Atentan contra los elementos esenciales de seguridad del vehículo, suspensión, dirección, frenos, neumáticos? ¿Existen alternativas a estos elementos que no perjudiquen a las emergencias sanitarias u otras?

La respuesta a todas estas preguntas es afirmativa y ha quedado demostrado en 'La repercusión de los resaltos en el transporte sanitario de emergencias', el informe elaborado por Lafragua con el objetivo de hacer visible una realidad que afecta a muchas personas. Además, Mateo protagoniza un vídeo que acumula miles de reproducciones, y que, en poco más de siete minutos, muestra lo que sucede cuando una ambulancia tiene que atravesar una carretera plagada de resaltos.

UGT muestra su preocupación y solidaridad con este problema y pide una solución para los pacientes que sufren la circunstancia de los badenes en sus traslados. El trabajo realizado por Lafragua pone de manifiesto los problemas más acuciantes. Es evidente que cuando se acude en ambulancia a un centro hospitalario es porque la situación clínica no permite acudir de otra de manera, es decir, que la situación  del paciente es bastante comprometida. En esta situación el paso de la ambulancia por encima de los resaltes repercute en un paciente que sufre traumatismos diversos. Consecuencia de los “botes” de la ambulancia los pasajeros pueden sufrir un empeoramiento de su estado. Además, la ralentización del desplazamiento puede hacer perder minutos muy valiosos, en el caso de paradas cardio-respiratorias, para salvar la vida de estas personas y para evitar daños neurológicos derivados de un aumento del tiempo que la persona está en parada cardio-respiratorias. 

 

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