El noroeste vuelve a arder

El noroeste vuelve a arder
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Durante el pasado verano y desde las diferentes administraciones, hemos podido comprobar como el optimismo cobraba peso en cada una de las declaraciones que hacían los responsables del área de incendios. Ni tan siquiera el Ministro Luis Planas se controlaba en dicha difusión y lanzaba las campanas al vuelo con los datos que recogía su ministerio semanalmente.

Pues bien, desde FeSP-UGT y otros colectivos ya veníamos advirtiendo que un año meteorológicamente tan benévolo como el que hemos tenido solo enmascara la realidad de una problemática que año tras año los responsables territoriales y estatales se empeñan en querer restar importancia: los incendios forestales.

Hasta ahora las estadísticas hacían presagiar un año con los mejores datos de la década, pero una vez más a quedado patente que el final de verano y principios del otoño el noroeste arde. Tanto es así que las estimaciones hablan de 500 hectáreas arrasadas por los incendios forestales solo en este fin de semana, y en territorio español, porque nuestro país vecino lleva semanas sufriendo el azote de los fuegos con el más severo estos días. Todo ello con el mapa de riesgo por IF que establece el propio ministerio y la AEMET, que hablan de bajada de temperaturas, pero con los pronósticos sin lluvia para los próximos días.

Pero este panorama no viene solo condicionado por la meteorología (uno de los tres factores claves en los IF), sino por la nefasta organización de los diferentes territorios en sus servicios de prevención y extinción de incendios forestales, donde desde finales de septiembre estamos asistiendo al despido de miles de bomberas/os forestales, y como no, a la también falta de inversión en la prevención para nuestros montes.

Desde UGT demandamos continuamente que las diferentes autonomías y el propio ministerio, dejen de obviar el problema de fondo que suponen los IF en nuestro país y comiencen a desarrollar planes de defensa contra incendios forestales que mantengan a las plantillas fijas durante todo el año, fijando la población en la zonas rurales y manteniendo nuestros bosque en perfecto estado de “salubridad”, con masa forestales preparadas para la gran lacra que suponen los incendios forestales y posibiliten contener el cambio climático además de frenar la desertización en España.

Todo ello será posible cuando el ministerio y las autonomías reconozcan el imprescindible trabajo que hacen los profesionales y tengamos el reconocimiento de la categoría de bombero forestal en todo el territorio nacional, el establecimiento de los coeficientes reductores y se apueste por la formación del personal.

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