Solidaridad internacional ante el retroceso social de las mujeres españolas

La Federación Italiana de Función Pública de la Confederación Italiana General del Trabajo (FP-CGIL), ha enviado una carta de solidaridad al secretario general de la Federación de Servicios Públicos de la Unión General de Trabajadores, FSP-UGT, en la que expresa su preocupación por la “terrible opción que el gobierno español tiene la intención de imponer a su país”, en referencia a la reforma de la Ley del Aborto que el gobierno del Partido Popular ha anunciado.

En su valiente carta, la secretaria general de la FS-CGIL, Rossana Dettori, dice que la ley sobre la libertad de elección de las mujeres es “un paso atrás en las leyes y valores, un ataque frontal contra la libertad, la dignidad y la integridad de las mujeres y los hombres no sólo en España, sino también en Italia y en toda Europa (…) La idea de considerar el aborto como un crimen y considerar a las mujeres como incapaces de decidir (…) es el retorno a un pasado que Europa cree por ahora olvidado. Una vuelta ideológica y fundamentalista”, y aboga sin rodeos por “la defensa del derecho inalienable de las mujeres a decidir libremente sobre su propia maternidad y su propio cuerpo” frente a la imposición ideológica de una minoría sobre los intereses y la libertad de la mayoría.

La carta que firma Dettori, y que está acompañada de la firma de todas las secretarias y secretarios generales regionales de la FP-CGIL, envía el apoyo y la solidaridad de las y los afiliados a su sindicato, pero también de “las mujeres italianas y de todas las trabajadoras” a las mujeres españolas y a las trabajadoras, y anima a la lucha contra la terrible decisión del gobierno presidido por Mariano Rajoy.

Son muchas las federaciones que, como la FP-CGIL, han mostrado su preocupación y repulsa ante el anteproyecto de Ley del ejecutivo conservador español, y todas lo hacen bajo la misma óptica: el tremendo retroceso que para el conjunto de la ciudadanía supone el incapacitar, de facto, a las mujeres, y considerarlas no aptas de tomar decisiones sobre su propio cuerpo y futuro. También sobre la falacia de contraponer la libre decisión de interrumpir el embarazo a unos servicios sociales que, a la vez, el mismo gobierno está haciendo desaparecer y precarizando.

Julio Lacuerda agradece a la FP-CGIL y a su secretaria general su valiente muestra de apoyo, y destaca el que resulte “francamente desolador que hace escasamente tres años Rossana Dettori participase en la I Conferencia de la Mujer de la FSP-UGT, en una mesa hablando sobre empoderamiento y de los acertados pasos que se estaban dando hacia una igualdad real de mujeres y hombres en todos los ámbitos sociales, y que hoy estemos hablando no ya de un evidente retroceso en esta materia, sino de un retroceso en la propia dignidad de las mujeres. En aquella conferencia analizábamos los logros y señalábamos los caminos por los que se debía seguir trabajando para avanzar, de cómo el avance de la mujer era un avance social, democrático y económico del que toda la sociedad se beneficiaba. (…) Hoy, escasos tres años después, estamos hablando de la tutela intelectual que se quiere imponer a las mujeres cuando tienen que decidir sobre su propio cuerpo. Al igual que el avance de las mujeres era un avance para todos, su retroceso lo es también para todos: un retroceso social, democrático y económico. Por mucho que en la justificación del anteproyecto de ley se hayan permitido la indignidad de hablar de los beneficios que para la economía tiene la reforma sobre el aborto”.

 

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