UGT hace balance de los incendios forestales al comienzo de la campaña 2019

UGT hace balance de los incendios forestales al comienzo de la campaña 2019

Durante estos primeros días de mayo se han venido celebrando diversos actos a los que las y los bomberos forestales de toda España se han sumado de una forma u otra: conferencias, jornadas, convivencias, manifestaciones, etc.

En todas ellas se tiene puesta la mira en esta campaña estival que, según los pronósticos se nos adelantarán con relación a la estacionalidad, pues se agrava con este año relativamente seco en la mayoría del territorio nacional. Esto ya ha provocado uno de los peores arranques del decenio, y que solo se ha visto frenado por la aparición de las lluvias en este mes de abril; a falta del volcado de los datos de abril de las diversas autonomías, y por tanto el avance definitivo de registro del Ministerio de Agricultura, Ganadería y Alimentación.  

Para seguir el trabajo que realizamos desde FeSP-UGT, hemos elaborado el Balance anual 2018 de Incendios Forestales, analizando en un pequeño informe las claves de un año que pasará a la historia como uno de los de menor registro en cuanto a hectáreas ardidas en España.

Además del análisis, lanzamos una batería de propuestas que contribuyan a acometer medidas que frenen la lacra que suponen el fuego en nuestro país y que podemos definir en las siguientes:

Hasta cuatro grupos profesionales integran los servicios de emergencia que se despliegan en los incendios forestales: Técnicos Ingenieros de montes o forestales, Agentes Medioambientales y/o forestales, Bomberos y Bomberos Forestales.

La inversión en estos colectivos es cada vez menos visible, con congelaciones paulatinas y falta de formación en muchos campos que deben suplir dichos colectivos de una forma individual y/o totalmente voluntaria. Las tasas de reposición mínimas hacen cargar de guardias al personal, el no cubrir bajas o jubilaciones además de los cierres de numerosos parques, dan lugar a ver escenas dramáticas con falta de personal en momentos puntuales. Todo ello con parques que llevan dotaciones bajo los mínimos que rozan la línea donde la integridad física del personal se ve seriamente en riesgo. Otro de los aspectos de suma importancia es la profesionalización y estabilización de actores como los bomberos forestales, los cuales no tienen una homogenización estatal, pudiéndonos encontrar personal laboral, de agencia o empresa pública, servicios externalizados y/o con contrataciones precarias o fijos discontinuos, en muchas comunidades autónomas, y que agudizan aún más la temeridad por parte de los territorios en esta materia.

Tal como determina la ley de protección civil y la directriz básica de incendios forestales, es de obligatoriedad tener establecidos los diversos “Planes por emergencia en incendios forestales”. Esto conlleva que se deban dotar de mecanismos y partidas económicas a dichos planes, pues de ellos se deriva la necesidad de la realización de auténticos planes de defensa contra los incendios forestales y el establecimiento de unos planes preventivos que conlleven el encargo en todas las áreas susceptibles de que el fuego aparezca.

La implantación de proyectos y programas pedagógicos, con medidas educativas en las zonas rurales de mayor problemática social con los Incendios Forestales y el entendimiento de la complejidad que suponen los cambios en el medio natural debido al cambio climático. Es de suma importancia que los territorios claramente localizados en los que el fuego supone un drama para la sociedad y su entorno, se potencie un cariz educativo hacia esas poblaciones para una mayor concienciación.

Al hilo de la iniciativa que desarrollamos en el punto anterior, la necesidad de integrar tratamientos de aplicación de la cultura del fuego como agente regenerador en el paisaje vegetal, que posibilite el descenso de carga de combustible en nuestros montes. Esta estrategia, aun siendo utilizada en la actualidad, desde este sindicato consideramos insuficiente en número, y por tanto un recurso mal aprovechado, puesto que se sigue despidiendo a personal bombero forestal en la época invernal que bien podría realizar esta función y fijar empleo.

 El “silvopastoreo” es otra de las actuaciones que tras el abandono del medio rural en los años setenta, y las dificultades que presenta la vida en el monte, han hecho perder una gran posibilidad de tener el monte “limpio” de vegetación. Tanto es así que si se fomentara recuperar las cabañas ganaderas provocaríamos incentivar la economía y estaríamos asentando población rural, frenando la “España vacía” a la que nos estamos abocando.

Por último, hay que seguir con la estrategia de tener masas forestales resistentes a los cambios en el clima y por ello a la agresividad que en la que han evolucionado los incendios. ¿Cómo se consigue eso? Con la extracción, reducción y adecuación de las masas arbóreas y arbustivas mediante los trabajos silvicultura que contribuyan a la ya citada disminución de la carga de combustible, que se abran áreas contrafuego donde los equipos de extinción tengan una oportunidad de contraatacar a los Incendios Forestales y sobre todo los temidos GIF, que ponen en riesgo a los propios servicios de emergencias. También es sumamente necesario practicar tratamientos frentes a las plagas y enfermedades que dañan nuestros bosques.

Todo ello no será posible sin una conciencia ambiental de nuestros líderes políticos, estatales o autonómicos, que posibiliten la transformación social capaz de minimizar el impacto del cambio climático y esta, una de sus consecuencias, que son los incendios forestales.

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